La transformación digital y los recursos online están cambiando la relación entre los y las profesionales de la sanidad y sus pacientes, y la forma como se presta la atención médica. El cambio desde un modelo paternalista tradicional de atención médica hacia uno relacional, enfocado a las necesidades de los pacientes y sus familias, promueve el empoderamiento del usuario, la responsabilidad sobre su enfermedad, la participación y la autonomía en la toma de decisiones. En un futuro próximo, es muy probable que las comunidades o sistemas online, que combinan más niveles de intervención, participación y comunicación, logren cada vez mejores resultados de salud, de adherencia a los tratamientos y de compromiso de los profesionales, los pacientes y su entorno.

A estas conclusiones han llegado investigadoras e investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), del Instituto Catalán de Oncología (ICO L’Hospitalet) y la Universidad de Barcelona (UB), liderados por el Dr. Cristian Ochoa. El equipo, que ha publicado recientemente su trabajo en la revista internacional Psychooncology, investiga el desarrollo de soluciones digitales, como Oncommun-ICOnnecta (https://oncommun.eu/), para acompañar a pacientes oncológicos. Para llevar a cabo este estudio ha analizado setenta y siete artículos científicos provenientes de distintas bases de datos de ámbito mundial. Todos ellos incluyen pacientes con cáncer, y analizan los factores psicológicos y psicosociales asociados tanto con el uso espontáneo de Internet por parte de los pacientes, como con el uso guiado por profesionales de la atención médica y psicológica.

En muy poco tiempo, Internet ha pasado de ser una mera fuente de información a proporcionar psicoeducación, cuidado personal, apoyo emocional y social y psicoterapia. Actualmente, el acceso a Internet ya contribuye enormemente a la transformación de las estrategias de comunicación y a la prestación de servicios de salud. En el caso de los y las pacientes con cáncer, las cifras demuestran que ha habido un rápido aumento del uso que hacen de forma espontánea de los recursos online en relación con la salud: de una cifra del 8-15 % de usuarios ocasionales en la década de 1990 y principios de la década de 2000, a la cifra actual del 70-97 % de los pacientes que lo usan a diario. En el cáncer, como en la sociedad en general, el uso de recursos en línea ha progresado desde la necesidad inicial de estar informado hasta la necesidad de mantenerse conectado.

Históricamente, las transformaciones en la disponibilidad y gestión de la información han tenido un fuerte impacto en el abordaje de los problemas de salud. Internet ha sido responsable del último y potente avance. Pero “la información y otros recursos en Internet no siempre son fiables, por lo que es necesario que los y las profesionales sanitarios evalúen el contenido, proporcionen opciones fiables y comprensibles, y contribuyan a la alfabetización digital”, destaca la Dra. María Lleras, psicóloga clínica del ICO-L’Hospitalet, investigadora en psicooncología del IDIBELL y primera autora del trabajo. Los y las profesionales de la salud deben comprometerse a guiar el uso de Internet, a proporcionar recomendaciones específicas basadas en webs y a desarrollar programas educativos y de intervención que satisfagan mejor las necesidades de las y los pacientes. Como consecuencia, Internet tiene el poder de fortalecer la relación entre médicos y pacientes.

En los ámbitos que conciernen a la salud es especialmente necesario evaluar el uso efectivo de Internet, a nivel de impacto y de posibles ventajas que conlleve. La reciente revisión, sistemática e integral, llevada a cabo por las y los investigadores catalanes puede ayudar a guiar el desarrollo de futuras intervenciones innovadoras de eSalud con la finalidad de mejorar la atención psicosocial de pacientes con cáncer. Las comunidades y las intervenciones online son útiles para optimizar los beneficios del uso de Internet, en los que se incluyen el bienestar psicológico y la calidad de vida, y la reducción de la angustia y del riesgo de hospitalización entre los pacientes.