La enfermedad de Parkinson (PD) es un trastorno de la vejez que causa una serie de deficiencias motoras que son características. Normalmente, los cuatro síntomas principales son el temblor en las manos, la rigidez de las extremidades, la lentitud y el equilibrio deteriorado. Con la progresión de la enfermedad, los pacientes también pueden experimentar demencia y otras alteraciones neurológicas. Dado que los principales síntomas se deben a la degeneración y pérdida de células nerviosas del cerebro mediante la molécula de señalización dopamina, los esfuerzos para reducir los síntomas de la patología se centran en la sustitución farmacológica con L-DOPA, el uso de los agonistas de dopamina y anticolinérgicos o la sustitución electrofisiológica tras la cirugía (Deep Brain Stimulation), aunque son opciones que no curan ni retrasan la progresión de la enfermedad.

 

Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Clinical Investigation describe un innovador tratamiento farmacológico para proteger las células cerebrales productoras de dopamina en personas afectadas por la enfermedad de Parkinson. En concreto, la nueva investigación describe una nueva aplicación de la terazosina (TZ) -un fármaco utilizado habitualmente para tratar la hiperplasia prostática benigna y la hipertensió- para luchar contra la progresión de la enfermedad de Parkinson.

 

Participan en el trabajo las investigadoras Antonella Consiglio y Irene Fernandez, del Grupo de Investigación de Células madre y Neurodegeneración de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), y Angel Raya, del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMR [B] -IDIBELL), en colaboración con investigadores de la Universidad de Bejing (Pekín, China) y la Universidad de Iowa (Estados Unidos).

 

Según estudios previos dirigidos por el profesor Lei Liu (Universidad de Bejing), la terazosina activa la fosfoglicerato quinasa (PGK1) -el primer enzima generador de ATP en la ruta de la glicòlisi- y, por tanto, es capaz de aumentar los niveles de ATP en la célula y la biogénesis mitocondrial in vitro e in vivo. En el caso de los afectados por la enfermedad de Parkinson, se había descrito una reducción de los niveles de la ATP y de la biogénesis mitocondrial, así como alteraciones en el ciclo glicolítico. Con estas referencias, el equipo investigador empleó la terazosina como fármaco potencial para atenuar las afectaciones moduladas a través de la enzima PGK1.

 

Curiosamente, encontraron que el fármaco de la próstata fue capaz de retrasar la pérdida de células cerebrales en diversos modelos de enfermedad de Parkinson, incluso en modelos basados en células troncales pluripotenciales inducidas (iPSC) en humanos y ratones . Además de estudiar el potencial de la terazosina en el laboratorio, los investigadores también examinaron los datos existentes sobre el consumo del fármaco.

 

Tras comparar los datos de 150.000 personas tratadas por hiperplasia prostática -donde la mitad eran medicamentos como la terazosina y el resto eran fármacos alternativos que no afectaban PGK1-, los resultados indicaban que los pacientes tratados con terazosina eran menos propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson.

 

 

 

En el estudio también se han empleado datos de personas afectadas por el Parkinson que han sido medicadas por estas alteraciones en la próstata. Según las conclusiones, los pacientes tratados con terazosina mostraban síntomas menos graves y una progresión más lenta de la enfermedad de Parkinson.

 

Este trabajo contó con el apoyo del Consejo Europeo de Investigación-ERC, el Ministerio español de Economía y Competitividad, el Instituto de Salud Carlos III, AGAUR, y el Programa CERCA / Generalitat de Catalunya.