Miquel Viñas es catedrático del departamento de Patología y Terapéutica Experimental, delegado del rector por el Campus de Bellvitge de la UB e investigador del grupo de Patología Infecciosa y Sensibilidad Antibiótica del IDIBELL. Hemos hablado con él sobre el modelo de campus de salud de la Universidad de Barcelona, que ha sido reconocido por el Ministerio de Educación como campus de excelencia internacional, y sobre el futuro de la investigación.
¿Qué ha supuesto la integración del Campus de Bellvitge y el Campus del Clínic en el Campus de Salud de la Universidad de Barcelona (HUBc)?
Tanto el campus de Bellvitge como el del Clínic son dos transatlánticos que navegan con un cierto grado de independencia. La integración en un único campus, el HUBc, ha sido un estímulo razonable y positivo y nos ha permitido ser reconocidos como Campus de Excelencia Internacional. Este reconocimiento no ha cambiado sustancialmente el escenario dónde trabajamos pero sí ha abierto ciertas posibilidades de cooperación. Actualmente estamos trabajando en un proyecto en Portugal y hemos abierto algunas líneas de cooperación con África. Por supuesto, formar parte de los campus de excelencia también ha supuesto una entrada nueva de financiación que nos ha servido para realizar otras acciones como las obras construcción del nuevo aulario que empezarán antes de que acabe el año. La UB es muy privilegiada ya qué cuenta con dos campus de excelencia internacional (el HUBc y el Barcelona Knowledge Campus) y es importante porque parece ser que, en el futuro, la financiación de las universidades estará relacionada con formar parte o no de la red de campus de excelencia.
¿Sería un modelo de financiación más justo para una universidad de calidad?
La justicia en los sistemas de financiación es un tema sujeto a discusión. Ha conducido al crecimiento desmesurado de algunas estructuras en España, por ejemplo institutos de investigación que han crecido mucho pero lo han hecho en detrimento de propuestas más pequeñas pero interesantes que han acabado desapareciendo fagocitadas por las más grandes. Como dice el libro del economista alemán E.F. Schumacher “Small is beautifull”, existen núcleos pequeños dónde las ideas más que la tecnología pueden ofrecer resultados muy atractivos. Creo en la financiación de los grandes pero respetando la capacidad de supervivencia de los pequeños.
Cuál es el reto del HUBc?
El reto está claro: revalidar nuestra posición como campus de excelencia internacional. La comisión de evaluación nos visitará durante el mes de abril de 2012 y debemos demostrar lo que hemos sido capaces de hacer con los recursos que nos han aportado, con nuestra estrategia de gestión, de investigación, de docencia... El inicio de las obras del nuevo aulario será una realización física de lo que hemos hecho pero también podremos presentar el nuevo showroom para presentar actos médicos, nuestros proyectos de internacionalización en la facultad de medicina... Posiblemente, el HUBc será evaluado muy positivamente. Es imprescindible porque de esto dependerá nuestra financiación.
¿Cuál es el papel de la UB en el IDIBELL?
Un campus como este no tiene sentido sin la universidad, sin un instituto de investigación acreditado por el Instituto Carlos III y situado en la élite de la investigación nacional, y tampoco tiene sentido sin los hospitales. Estos tres componentes son imprescindibles. Es evidente que la historia de cada uno de los socios le otorga cierta personalidad y a veces esto puede dificultar el entendimiento. El grado de entendimiento entre el hospital y la UB es admirable, con el IDIBELL quizás no es tan fluido porque chocan en el ámbito de la investigación. Claro está, la mayoría de investigadores que son médicos del hospital también están en la UB, pero no todos los que están a la universidad se sienten parte del IDIBELL. Debe de introducirse la cultura del entendimiento porque al final todos nos dedicamos al mismo: investigar para mejorar la salud de las personas, para publicar artículos, para progresar profesionalmente... Deberíamos llegar a un punto de entendimiento, que aunque es bueno, podría mejorar si superáramos ciertas reticencias de cariz institucional o gremial que no tienen demasiado sentido. A nadie se le ocurre que exista una asistencia de calidad con un elevado grado de terciarismo sin la investigación y sin la docencia de jóvenes médicos o enfermeras, en definitiva de personal sanitario, que es quien nos debe sustituir a nosotros. El proceso dialéctico debe ser normal en una institución tan grande como esta.
¿Qué futuro les espera a estos jóvenes, si se dedican profesionalmente a la investigación?
Esta es una pregunta de matrícula de honor. La verdad, es que no lo sé. Tengo la impresión de que la crisis financiera tendrá escasa influencia sobre el sistema de investigación del país, de España y de Europa. Aun cuando comporte menos recursos para investigar, los que tenemos una cierta edad empezamos en una situación infinitamente peor de la que tenemos ahora. Siempre había creído que para investigar sólo se necesita un buen cerebro, cambié de opinión en una visita a una universidad en Bulgaria dónde me hicieron entender que, ciertamente, es necesario un buen cerebro pero que este tienes que estar un en cuerpo bien alimentado y que no pase frío en invierno. Todavía estamos lejos de una situación así, cierta limitación de los recursos se nos puede hacer cuesta arriba y nos preocupa porque nos puede hacer perder gas ante otros países pero no debería comprometer de forma significativa el futuro de la investigación. Ahora, el futuro salarial de estos jóvenes, o el acceso a un puesto de trabajo será difícil porque siempre han sido lugares infravalorados e infraremunerados. También les digo que yo también pensaba que el futuro era casi imposible y aquí estamos.
Hablemos de investigación.¿En qué trabaja su equipo en el grupo de Patología Infecciosa y Sensibilidad Antibiótica?
Nuestra investigación tiene enormes implicaciones clínicas pero nosotros somos ratitas de laboratorio, trabajamos en una escala muy básica. Estamos interesados en los mecanismos de resistencia de las bacterias. Trabajamos con bacterias muy resistentes y algunas muy virulentas como las Pseudomonas y estudiamos la susceptibilidad y resistencia a antibióticos. La investigación en este ámbito está cambiando los posicionamientos anteriores. Y es que estamos viendo que con antibióticos que se habían abandonado totalmente porque la incidencia de la resistencia los había hecho prácticamente inútiles, volvemos a encontrar bacterias sensibles a estos antibióticos antiguos y que ya son resistentes a los antibióticos más modernos. Podríamos rescatar fármacos antiguos con un uso diferente (cambios de dosis, de fórmulas, en combinación...) que podrían incrementar la potencia de los antibióticos. El futuro vendrá por este camino y por un cambio de actitud de las farmacéuticas que, por el momento, ven más mercado en los antitumorales y los antiretrovirales que en los antibióticos.
¿Cómo se ha llegado a este cambio en la investigación?
Hasta ahora entendíamos que la resistencia se debía a la presencia de genes que comportaban resistencia a los antibióticos: cambios en la estructura de la proteína responsable de los canales de transporte a la membrana de las bacterias (la porina) o la incorporación de bombas de reflujo que pueden expulsar el antibiótico... ahora bien, han aparecido algunos indicadores en los últimos años que demuestran que las bacterias se comportan de una forma más compleja. Algunas bacterias modifican su morfología y sensibilidad en presencia de antibióticos y generan el fenómeno de heteroresistencia, de base epigenética. Sin embargo, la bacteria en ausencia del antibiótico se comporta de forma sensible. Hemos publicado un estudio sobre determinadas secuencias de inserción en las proximidades de genes que codifican por porinas. En determinadas condiciones, esta secuencia salta en medio del gen y se deja de codificar la proteína, transformando la bacteria en resistente. Es una especie de interruptor: hay antibiótico, se hace resistente, no hay antibiótico, puede volver a codificar la porina.
La epigenética de las bacterias...
La epigenética tiene mucha importancia en el estudio del cáncer, y el IDIBELL es un gran ejemplo, pero, claro está, las bacterias también tienen epigenética, se comportan diferente en respuesta a los estímulos del ambiente. De hecho, los humanos no somos más que bacterias bien organizadas. Todos los mecanismos que observamos en organismos superiores se encuentran de manera idéntica en las bacterias.
¿Cuál es su percepción de l’IDIBELL?
Como investigador, el IDIBELL me ha dado oportunidades de cooperar o interactuar con otros grupos de investigación. Sitúa los investigadores básicos en un contexto más rico. En nuestro caso, con los microbiólogos que trabajan a pie de cama. De hecho, nuestra línea de investigación con Pseudomonas empieza por una pregunta de los clínicos. El IDIBELL es un punto de encuentro fantástico.
¿Cómo puede mejorar el IDIBELL?
El IDIBELL debería vehicular de manera activa la incorporación de los grupos de investigación al mundo productivo, poner en contacto a los investigadores con las empresas. No desde la vertiente institucional como hace el Biopol, sino que funcione como una especie de oficina de ventas. También creo que entre los investigadores de base existe cierta confusión entre las diversas instituciones y de alguna manera los que tenemos responsabilidades de gobierno debemos conseguir explicar la organización de manera entendedora a los investigadores que, en realidad, lo que quieren saber es a qué puerta deben llamar cuando necesitan algo concreto. |